Todos hemos tenido profesores que dejan mucho que desear en su labor, pero hay veces en que ésto parece de juzgado de guardia (y nunca mejor dicho, ya que estudio derecho) y poco se puede hacer, puesto que en la universidad española priman otras cuestiones antes que la calidad y el pragmatismo a la hora de designar quién nos va a dar clase en las aulas de la facultad.

Éste es un ejemplo en particular de ello: una hora de penal dada con tal falta de profesionalidad que raya el surrealismo.

Esta semana hemos tenido una clase un tanto ignorante y leguleya.
El docente de algunas de mis clases de penal (se turnan, esa es otra), que es a su vez el sustituto del sustituto de la profesora, nos ha dado 45 minutos de ´´psiquiatría y psicología´´ para aplicarlas en el tema que dábamos: La imputabilidad, ésto es, cuan responsable en derecho penal es un individuo según su patología o trastorno.

En definitiva, ha estado confundiendo la esquizofrenia paranoide y el resto, el trastorno bipolar, el de doble personalidad, la psicopatía…etc entre sí, ha utilizado términos fuera de contexto que resultaban ofensivos (´´locos´´, ´´locos de remate´´, cuando verdaderamente existen muy pocos locos reales, y no son conscientes de su estado), daba como caídas en desuso palabras que no lo están y se pueden comprobar en la RAE mismo (idiocia e imbecilidad, por ejemplo) y diciendo falacias sobre el test de CI dentro de la categoría de oligofrenias o deficiencias mentales.

Seguidamente enumero algunas de los barbaridades que soltó de manera tan tranquila;

1- Tomó en un primer momento la doble personalidad y el trastorno
bipolar como idénticos.

2- En cuanto a la psicopatía, entre otras cosas, dijo de las perso-
nas que la padecen, que tienen en una conversación respuestas
inesperadas e ilógicas (lo mismo interpelan con algo que no tie-
nada que ver, que responden a cuchilladas), cuando la característica principal es su nula empatía. Por tanto, los psicópatas pueden pasar desapercibidos con normalidad en una conversación.

3- En lo referente a los términos, ya relaté el uso inapropiado que hi-
zo de ´´loco´´, ´´loco de remate´´. No obstante, debo explicar tam-
bién esas falsedades que he mencionado antes sobre los térmi-
nos idiocia e imbecilidad en las categorías de oligofrenias o defi-
ciencias mentales:
dijo que tales términos ya no se usaban y no
estaban aceptados. Ésto es erróneo, según la RAE, idiocia, es en
medicina un ´´trastorno caracterizado por una deficiencia muy pro-
funda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las
primeras edades de la vida.´´ e imbecilidad, también refiriéndose
a su uso médico, es una ´´minusvalía intelectual originada por
ciertas disfunciones hormonales.´´
Estas dos palabras, junto con la expresión debilidad mental, se
recogen, por ejemplo, en un libro tan accesible y sencillo como es
´´Psicología´´, de Jose María García Gutiérrez, que se utiliza para la
optativa de bachillerato de psicología.

4- Incluyó al TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) dentro de las en-
fermedades en las que hay paranoia y delirios. Por el contrario,
el TOC se caracteriza por los comportamientos, rituales y pensa-
mientos (compulsiones) realizados de forma muy reiterada (ob-
sesiones). Es una patología relacionada con la ansiedad. Hay baja
cantidad de serotonina, que es un neurotransmisor inhibidor, por
esta causa, la ansiedad y las obsesiones se presentan más ele-
vadamente que en las personas sanas.

Para terminar, adjunto vídeos sobre algunas de estas enfermedades a modo ilustrativo.

Campaña informativa de la asociación nacida de profesionales sin ánimo de lucro ATOC.

TOC en la ficción.

Extracto del programa de La 2 de tve REDES sobre la psicopatía.

Documental sobre la esquizofrenia en el programa La noche temática, de La 2 de tve (historia e investigación actual).

Aviso: hay algunas secuencias explícitamente duras.

Resumen de la entrevista al Dr. en medicina Nassir Ghaemi sobre el trastorno bipolar.

Mi intención es denunciar cuando la mala praxis se lleva a cabo en la universidad y manifestar mi opinión acerca de la pasividad con la que tantos alumnos se toman este hecho, quizás por miedo a ser ´´señalados´´ a la hora de los exámenes, por simple vergüenza o por cualquier otra razón.

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